El Senado destacó el trabajo del Proyecto de Cárceles del ACC

Se realizó la sexta edición del Ciclo Valores en el recinto de la Honorable Cámara de Senadores de la Provincia | En el eje “Comunicar para transformar”, fueron invitados a contar su experiencia representantes del proyecto Radio Chamuyo, del Área de Comunicación Comunitaria de FCEDU-UNER; de Radio La Bisagra, del Hospital Escuela de Salud Mental y de la revista Barriletes, de la Asociación Civil Barriletes

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El Proyecto de Prácticas Integrales y Territorios “Universidad y Cárcel: Bitácoras y nuevos rumbos”, que lleva adelante la Radio Chamuyo en la Unidad Penal N°1 desde hace más de diez años, participó del Ciclo Valores en el Senado de la Provincia, con la representación de la Lic. Lucrecia Pérez Campos.   

El vicegobernador, Adán Bahl, comentó que el objetivo del encuentro fue “conocer y compartir distintas experiencias de comunicación comunitaria que trabajan en Paraná y valorar su trabajo”.

Además de Radio Chamuyo, participaron integrantes de Radio La Bisagra y de la Revista Barriletes.

“Hace muchos años que estos equipos ponen su conocimiento y su experiencia en función de transformar la realidad cotidiana de otras personas”, señaló Bahl, al tiempo que observó que se trata de experiencias de comunicación que “suceden en espacios pocos visibles y dan lugar y potencia a voces que de otra forma no serían audibles para la comunidad, pero que sin dudas tienen mucho para decir y sobre todo, tienen derecho a decir”.

La comunicación como un derecho

Radio Chamuyo es un proyecto de comunicación comunitaria que se desarrolla en la Unidad Penal N°1 de la ciudad de Paraná. Lucrecia Pérez Campos, representante de dicho espacio, destacó la posibilidad de encontrarse en este Ciclo Valores y comentó que la línea de trabajo de comunicación comunitaria en cárceles comenzó en el año 2005; como una iniciativa del Área de Comunicación Comunitaria (ACC) de la Facultad de Ciencias de la Educación (FCEDU). “En Chamuyo, todas las posibilidades de comunicación nos vienen bien para hacer visibles distintas y complejas situaciones: la radio, el teatro, los talleres de expresión corporal, entre otros. Nuestra motivación es mantener el derecho a luchar, disminuir la brecha de desigualdad que se instala en la sociedad con estas personas que han cometido un error y lo están pagando. Hay un sentido común que desecha a las personas en situación de cárcel y en general, son personas que se han alejado de la cultura, de la sociedad, del afecto”, expresó.

La potencialidad de la comunicación en los procesos de salud es la concepción guía que dio fundamento al inicio de La Bisagra, proyecto que se desarrolla en el Hospital Escuela de Salud Mental que nace con la idea de generar un lugar alternativo para los actores de la Institución, como son los usuarios y trabajadores. Gabriela Reisenahuer, fue la encargada de contar la experiencia del trabajo que desarrollan y expresó que “sostenemos este espacio porque creemos en seguir apostando a la salud mental; es un espacio que tiene sus años, es un espacio alternativo, un espacio ganado. Y porque los que participan en el taller tienen mucho para decir”.

La Asociación Civil Barriletes coordina distintos proyectos de comunicación comunitaria. La más emblemática, es la Revista Barriletes, que nació en medio de la crisis del 2001 y que hace algunos días festejó la edición Nº 200. Lautaro Maidana fue quien representó al colectivo de la revista y sostuvo: “La experiencia de trabajo es muy intensa, se aprende siendo pacientes, en el cara a cara con las personas y las situaciones que viven, que llenan la cabeza y el corazón. Nuestra consigna es “Mendigar nunca más”. La Revista Barriletes es una oportunidad laboral para muchas personas vulnerables, desde hace 17 años”.

Al finalizar el Ciclo, se entregó a los representantes de la Asociación Civil Barriletes la ley por la cual se autoriza al Superior Gobierno de la Provincia a transferir y escriturar a título de donación a favor de la Asociación un inmueble sito en calle Juan M. Courreges 418 de Paraná, el cual tuvo sanción en la pasada Sesión de la Cámara Alta provincial.

Fuente: Prensa Vicegobernación

 

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En conmemoriación del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, compartimos una producción del Área de Comunicación Comunitaria que recorre, desde la reflexión en torno a las memorias y el trabajo realizado con la comunidad, la centralidad de esta noción en la construcción de la identidad y la ciudadanía.

Las memorias tejidas con la comunicación comunitaria

Por Irene Roquel, Mara Muscia y Patricia Fasano

En tiempos donde la memoria o las memorias -en plural, como las preferimos desde el Área de Comunicación Comunitaria (ACC)– recuperan un protagonismo memoria_barrio_2-300x219

imprescindible, una invitación nos propone compartir nuestra experiencia desde la línea de Memoria barrial, y reflexionar sobre la importancia de la comunicación comunitaria en los trabajos de y con memoria(s).

La premisa del trabajo del ACC en relación con las memorias se apoya en la reafirmación de la memoriacomo mecanismo sociocultural que fortalece los sentidos de pertenencia e identidad. Por consiguiente, apunta a la generación de instancias de reflexión, negociación y socialización de las memorias en sectores populares, reconociendo la multivocidad en relación al concepto de memoria y fundamentalmente a las diferentes vivencias en relación a ésta.
Cuando hablamos de comunicación comunitaria, hacemos referencia a una construcción de sentidos por lo general antihegemónica, que implica reconocimiento y visibilización de identidades culturales diversas y generalmente, por lo mismo, marginadas.

Trabajar con las memorias, desde esta perspectiva, aporta a la comprensión de dos de los ejes que vertebran los interrogantes y objetivos de la comunicación comunitaria: la convivencia (vivenciar con otros) y la participación. Y esto es así porque las memorias se juegan en la existencia concreta de las sociedades, de los grupos y de las personas, no como simple evocación de hechos sino como compromiso con nuestra vida hoy. Esto implica que pensemos las memorias como diálogo y acuerdo (nunca permanente, siempre en tensión). No se trata entonces de conservadurismo o de preservación de un pasado, sino de “actualización” a la luz de las urgencias del presente. Y, en ese proceso, lo que se actualizan son los vínculos y normas que nos conforman en nuestro habitar. Porque, al decir de Jelín (que cita a Koselleck), “el presente contiene y construye la experiencia pasada y las expectativas futuras” (2002:12). La misma autora sostiene también que la memoria tiene importancia en relación a la construcción y el fortalecimiento del sentido de pertenencia en las sociedades contemporáneas (caracterizadas por falta de raíces, “desarraigo” y cambios veloces) y, en momentos en que las identidades se ven en peligro ante la pretensión homogeneizadora del mercado global y la pérdida de marcos de interpretación, el trabajo con las memorias ayuda a reconstituir el sentido de continuidad que precisan los grupos para reconocerse como tales.

En los escenarios actuales, en los que toma relevancia política la manera en que nos “proyectamos”, esto es, la capacidad de generar una identidad con valores, compromisos y expectativas propias, el “hacer memoria” es una posibilidad genuina y coherente de lograr reconocimiento y visibilidad, al tiempo que puede constituirse como un aporte a la construcción de ciudadanía.

Línea de trabajo memoria barrial: Barrio Belgrano

tapa-libro-A-300x262Desde esta perspectiva, integrantes del ACC y del Departamento de la Mediana y Tercera Edad de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER llevamos adelante durante los años 2005 a 2009 el Proyecto de Extensión “Viejas Historias: Memoria Barrial y Tercera Edad”.

El grupo con el que desarrollamos las actividades estuvo conformado por mujeres adultas mayores, integrantes o ex integrantes de la Asociación Civil Club de Madres y Abuelas del Barrio Belgrano, entidad reconocida por su trayectoria como organización comunitaria en Paraná.

Los objetivos de nuestro proyecto fueron reconstruir la historia de un vecindario de pobreza urbana a partir de la memoria de un grupo de mujeres de la tercera edad, en tanto que primeras pobladoras del mismo, así como, revalorizar el protagonismo que estas mujeres -identificadas en el propio contexto comunitario como “las Abuelas”- tuvieron en el desarrollo de su comunidad barrial, favoreciendo su posicionamiento como portadoras de la palabra que traduce, pone en común, comun-ica, una memoria colectiva.

El trabajo en terreno y la producción final

A lo largo del proyecto se plantearon encuentros de taller donde las mujeres pudieron ir apropiándose del tiempo y espacio de recreación, re-memoración alrededor de sus relatos y experiencias, comunes y personales, a fin de construir otra historia de su barrio, desde sus propias miradas y voces, que reflejaron sus recorridos y transformaciones materiales y simbólicas.

“Por eso yo tengo esa imagen. Yo tengo una imagen que me duele mucho.
Cuando la gente dice ‘La Pasarela’… Sí, fue La Pasarela y es La Pasarela, porque tiene el puente, tiene todo…
Pero La Pasarela antes era una cosa, pero cuando nosotras vinimos ahí –y me doy el lujo de decirlo-, cuando nosotras vinimos ahí, todo se acabó.
Porque nosotras enseñamos muchas cosas acá, las ‘abuelas’. Muchas.
¡Dejamos todo! Dejamos los años, dejamos lo que hicimos a la gente, hicimos cosas para la gente…”
[Expresión de una de las mujeres]

El trabajo colectivo permitió la mutua estimulación de la palabra y la activación de la memoria personal a partir del intercambio fluido enmarcado en una situación relajada, de re-encuentro. Tal como expresa Halbwachs: “Toda memoria, incluso la individual, se gesta y se apoya en el pensamiento y la comunicación del grupo: cada uno está seguro de sus recuerdos porque los demás también los conocen…” (2002:2). La posibilidad de reconstruir un recuerdo está dada por la integridad y la unión grupal. “Hacer memoria” es, aquí, revalidar una relación grupal y un modo de relación que permite a su vez pensar en proyección.

Las expresiones vertidas por las mujeres en el marco de los encuentros se transformaron en los insumos para la elaboración de un libro, pieza comunicacional elegida por ellas para dejar como legado a sus familias, su barrio y su ciudad: “Un libro –dijera una-, porque queda más para el recuerdo”.

Luego de finalizada la etapa de los encuentros, el equipo extensionista seleccionó los fragmentos que pasarían a conformar la publicación. Con este material fuimos nuevamente al encuentro de las “abuelas” con quienes realizamos lecturas en grupo, compartiendo y discutiendo con ellas respecto de los contenidos a resaltar y otros a eliminar, e intercambiando sobre distintos puntos de vista en relación a lo que luego sería “Había un entonces… Memoria(s) de Barrio Belgrano” (Paraná, 2009).

Algunos sentidos del trabajo con las memorias

memoria_barrio_2-300x219Las coordenadas que seguimos en las tramas de las memorias con las mujeres del Barrio Belgrano nos sirvieron como guías para aproximarnos –y aproximar a otros a través del libro- a historias del barrio que, a partir de las voces de sus protagonistas, nos cuentan una versión diferente de la oficial. Versiones que no intentan alcanzar parámetros de verosimilitud, ni sustentarse en hechos y fechas congruentes y comprobables, sino que pretenden reflejar los frutos de la memoria simbólica construida colectivamente, donde las personas, los espacios y los tiempos se superponen y hasta se contradicen, en la búsqueda de visibilidad de lo vivido, de la reconstrucción del entramado comunitario, y de su proyección.

La referencia a un pasado común permite construir sentimientos de autovaloración y confianza, tornándose fuente de seguridad ante el temor al olvido. Esto último se vuelve más claro en el caso de esta experiencia, protagonizada por un grupo de mujeres adultas mayores, tratando de “dejar algo” para las generaciones más jóvenes del barrio, siendo ese algo no tanto un producto “acabado” o “cerrado” como una apertura a seguir construyendo.

A partir del convencimiento de que la memoria cumple un rol fundamental en los procesos de conformación identitaria (en la actualidad construida más sobre lo diverso que sobre lo unívoco), creemos que cobra importancia el propiciar espacios en los que grupos socialmente marginados o postergados puedan reposicionarse como interlocutores, lograr el reconocimiento social de sus voces, de sus reclamos, e incluso de su presencia: “decir-nos” para poder decidir, “contar-nos” para poder “contar”, ser tenidos en cuenta, como sugiere Martín-Barbero (2001).

En síntesis, desde esta línea de trabajo de comunicación comunitaria y memoria barrial, sostenemos que es fundamental reconocer y revalorizar las experiencias históricas de participación y desarrollo de una comunidad, así como también producir y reforzar lazos de integración entre los diversos grupos que la integran. Mediante la exploración y la comunicación de las memorias creemos que es posible el des-cubrimiento de todo aquello que aparece como cotidiano, como acontecimiento natural de la vida diaria en comunidad, pero que cobra especial importancia al ser resignificado y tomado en cuenta en los relatos y en el ejercicio de la propia palabra en el marco de una construcción colectiva.

Claudia y las memorias

Claudia Medvescig (1973-2017) integraba el equipo de extensión de “Viejas Historias: Memoria Barrial y Tercera Edad”, como parte de su trabajo en el Área de Comunicación Comunitaria. Claudia era una cultora y una apasionada del trabajo con la Memoria y con las memorias… [Leer artículo completo]

Equipo de Extensión: Aurora Ruiu, Patricia Fasano, María Emilia Carrieres, Luciana Danielli, Claudia Medvescig, Mara Muscia, Valeria Olivetti, Irene Roquel, Liliana Barbagelata (colaboradora), Silvia Mayer (colaboradora)

Participantes del taller: Rosa Vera, Blanca Irma Gómez, Anita Elisa Villagra, Velia Elsa Villagra, Camila Jesús Cabral, Angélica Esther Garzón, Nicolasa Bordón.

Bibliografía
·         DANIELLI, L. y otras.”Tramas de barrio: contar para ser tenidas en cuenta” en Construyendo comunidades… Reflexiones actuales sobre comunicación comunitaria, La Crujía, Buenos Aires, 2009.
·         HALBWACHS, M. “Fragmentos de la Memoria Colectiva”, en Athenea Digital, Nº2. Barcelona:UAB, 2002.
·         JELIN E. “Las memorias en las calles y en la acción. Espacios de lucha por los derechos humanos”, en Memorias identidades e imaginarios sociales, Primeras Jornadas de Patrimonio Intangible. Buenos Aires, Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, 2002.
·         MARTÍN BARBERO, J. “Políticas culturales de nación en tiempos de globalización”, en Revista Números, Nº 31, Bogotá, 2001.

Imágenes pertenecientes Proyecto de Extensión “Viejas Historias: Memoria Barrial y Tercera Edad, gentileza del Área de Comunicación Comunitaria.

Claudia Medvescig: la memoria inquieta

Para Claudia Medvescig (1973-2017), graduada, docente y personal administrativo de nuestra casa de estudios, la memoria y los derechos humanos fueron pilares fundamentales de sus preocupaciones.  Así lo manifestó desde la participación en proyectos de extensión, en la producción de materiales comunicacionales, en sus investigaciones y en el trabajo cotidiano.

Evocando la memoria colectiva, a 42 años del último golpe, compartimos reseñas sobre su labor y su perfil desde la mirada de sus compañeras del Área de Comunicación Comunitaria, Irene Roquel, Mara Muscia y Patrica Fasano, y su Directora de Tesis de Maestría, Angelina Uzín Olleros.

Claudia y las memorias

Por Irene Roquel, Mara Muscia y Patricia Fasano

 

clauClaudia Medvescig (1973-2017) integraba el equipo de extensión de “Viejas Historias: Memoria Barrial y Tercera Edad”, como parte de su trabajo en el Área de Comunicación Comunitaria.

Claudia era una cultora y una apasionada del trabajo con la Memoria y con las memorias. Ella había hecho su tesis de grado de la Licenciatura en Comunicación Social sobre la construcción de la memoria de los ’70, cuyo texto final –“Los rumores del silencio”- mereció el premio del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, que con tanto orgullo y alegría fue a recibir al Museo de la Memoria de la E.S.M.A.

Luego del trabajo en el proyecto “Viejas Historias…”, lo vivido allí la inspiró a trabajar en una tesis de Maestría en Trabajo Social (inconclusa) sobre la construcción de la Memoria sobre la Dictadura Militar en ese mismo barrio, el Belgrano de Paraná, donde había encontrado que el vecindario honraba la memoria de Ramón “Pichón” Sánchez –desaparecido por la Dictadura- bautizando con su nombre uno de los espacios del Club de Madres y Abuelas.

Así recordaba Claudia, con su especial sensibilidad para percibir ciertos detalles de la vida social, el día en que por primera vez, allá por el 2000, llegó al Barrio Belgrano:

En una tarde de calor a la siesta me atreví a cruzar “la pasarela”; la sede propia [del Club de Abuelas] no existía, estaba en proyecto aún. Era en la casa de una hija de quien fuera su iniciadora. Me invitaron a participar de unas actividades de transferencia en el marco de un proyecto de Investigación de la Facultad de Ciencias de la Educación, junto a otro compañero hacíamos un taller de radio para los gurises del barrio que asistían a los talleres de la organización. Nosotras [el ACC] aún no existíamos, nos estábamos abonando para nacer.

Me sorprendieron los olores, la mezcla de la cocina del comedor comunitario barrial con lo apretujados que estaban en la casa, pero dando, siempre dando. Sin importar qué tan amontonados estaban. La mezcla de la vida cotidiana de la familia cruzada con la organización barrial.

 Hay dos cosas que aún no entiendo de esos inicios: la primera está relacionada con la violencia, con esa condición que a veces el hombre cree necesaria para poder comunicarse con el otro. Desde la niñez, que se grita, se escupe, repiten palabras sin saber qué significado tienen, mientras esperan la hora para entrar a comer. O los maridos que vienen y les gritan a las chicas mientras están en el taller de costura, como si no tuvieran derecho a realizar tareas que las enriquezcan.

 La segunda también tiene que ver con la violencia, pero no la verbal, la del grito y la puteada, sino con la decretada, con la prohibitiva, la que está en un papel y dice acá se prohíbe. (Claudia Medvescig – Texto producido para el Seminario de Etnografía realizado en 2015 en el marco del PID “¿De qué hablamos cuando hablamos de comunicación comunitaria?…”)

[Leer artículo sobre memorias barriales]

Inquietudes y Recorridos

“Claudia sentía estos temas, estaba involucrada emocionalmente, desde su sentimiento profundo nacía su compromiso y su militancia; una sensibilidad atravesada por sus convicciones éticas y políticas. Para Claudia recuperar esas memorias, esos nombres, esas militancias era una cuestión crucial que dejaba huellas en nosotros.” Así describía el compromiso de Claudia con estas problemáticas, la Dra. Angelina Uzín Olleros, directora de su proyecto de tesis de maestría.

“La calle era más que un espacio público para ella, era un campo de batalla simbólica y cultural que nos interpelaba y nos exigía estar ahí, no distraernos, no renunciar a la lucha. Sus posiciones teóricas e ideológicas eran firmes, sin embargo, las transmitía con dulzura, a veces con tristeza, otras con indignación, sobretodo el último tiempo”, continuó.

A raíz de la trayectoria y experticia de la Dra. Uzín Olleros en materia de derechos humanos, Claudia se acercó para solicitar el acompañamiento en la producción de su tesis. Pero la relación fue más allá de lo estrictamente académico: “El vínculo sin duda llegó a ser afectivo, trascendió el hecho de estar dentro de una estructura académica, nos unía el compromiso militante con los sucesos trágicos y dolorosos de nuestro pasado dictatorial; pero también nos unía la confianza en que esos años atroces no habían matado en la condición humana lo mejor que la caracteriza: la búsqueda de la verdad, de la justicia y el ejercicio de la memoria”.

El último texto del proyecto de investigación que escribió Claudia, un borrador y al mismo tiempo una escritura definitiva según su directora, se cuestionaba sobre la memoria ya desde su título: A cuarenta años del Golpe Militar ¿De qué hablamos cuando hablamos de “memoria”? 

Según relata Angelina, “al comienzo Claudia planteaba la recuperación en la memoria colectiva de la historia de Pichón Sánchez, a quien consideraba el primer desaparecido de la dictadura militar en Entre Ríos. La investigación fue perfilándose hacia otros temas, el de la memoria en singular y las memorias en plural; el de la militancia característica de la década del ’70; la historia de los barrios de la ciudad y las marcas que dejaron en la generación que participó de las luchas de esa época”.

A modo de cierre y con el generoso gesto de poner a circular la última producción de Claudia, Angelina Uzín Olleros expresó: “Es mi deseo que podamos rescatar/publicar éste texto que fue el último que trabajamos pocos días antes de su muerte en un bar del centro de la ciudad. Nunca imaginé que ése día era el último de nuestros encuentros. Claudia está presente en nosotros, debemos honrar su memoria y recordarla en esa dulce entereza, en esa dulce indignación que tenía con las injusticias de nuestro pasado y nuestro presente”.

“Hoy no alcanza con tener políticas públicas que den cuenta de las aberraciones de las décadas anteriores. Al momento en que doy inicio a esta escritura, nuestro país ingresa en un año que será clave para recordar el horror, cuarenta años se cumplirán este 24 de marzo, de aquella fecha en que la más atroz de las violencias se puso en marcha desde el Estado. Y en nuestro país un grupo de gobernantes derechistas, que han ganado el poder, intentan hacernos creer, que es hora de un cambio. Tal vez ellos no se den cuenta que nosotros ya cambiamos hace una década atrás”.
 [Leer texto completo]

Imagen de portada: Ana Clara Nicola, CC BY-SA 4.0 via Wikimedia Commons

Fuente: Área de Comunicación Institucional: http://www.fcedu.uner.edu.ar

Galería

Instantáneas de talleres de soberanía alimentaria con productores familiares y estudiantes

Esta galería contiene 11 fotos.

Buceando en la web…

…Nos encontramos una reseña de nuestro libro “Construyendo Comunidades: reflexiones actuales sobre comunicación comunitaria”, que fue publicada en el portal de la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal.

Reseña “Construyendo comunidades. Reflexiones actuales sobre comunicación comunitaria” de Área de Comunicación Comunitaria

Isabel Andara ; Quórum Académico 2014. Sigue leyendo

Entrevista a João Paulo Malerba

Daniel Villagara es egresado de nuestra Facultad, un “Licenciado trotamundos” que tuvo la oportunidad de entrevistar a João Paulo Malerba y nos ofreció esta pieza para

que

la compartamos en nuestros espacios sociales.

Por una nueva Ley de Medios en Brasil / Conversación con João Paulo Malerba

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Graduado de la Escuela de Comunicación, de la Universidad Federal de Río de Janeiro. Profesor, periodista e investigador del Laboratorio de Estudios de Comunicación Comunitaria. Miembro de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias – AMARC Brasil. Sigue leyendo

Marianela Morzán: “Consideramos de vital importancia que la Universidad se involucre en un debate como la alimentación”

Marianela Morzán es graduada en Comunicación Social de nuestra Facultad y es co-directora del Proyecto “Hablemos con la boca llena: Soberanía Alimentaria y Comunicación Comunitaria”, que lleva adelante un equipo de trabajo integrado por docentes y estudiantes del Área de Comunicación Comunitaria de FCEDU-UNER. En diálogo con unernoticias, Morzán contó detalles del proyecto, que surgió en 2013 con la intención de “brindar un marco de formalidad a un trabajo de extensión que compartimos integrantes de distintas organizaciones, preocupados por la producción y el consumo de alimentos“. Sigue leyendo