Comunicación en cárceles – Antecedentes e inicios

A principios del año 2005, integrantes del Área de Comunicación Comunitaria fuimos invitados a un Ciclo Cultural de música y teatro “Penal y gol” en la Unidad Penal N° 1 “Juan José O’Connor” organizados por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Paraná. Asimismo se participó de las presentaciones teatrales del Grupo “¡Quiero retruco!”, constituido por reclusos de esta institución penitenciaria.

Luego de ingresar las primeras veces al Penal y de tener los primeros intercambios, un grupo de internos planteó la necesidad de “hacer una radio”. Habíamos observado que un proyecto (el grupo de teatro) disparó en una serie de prácticas “liberadoras” que se alimentaron entre sí y que -de alguna manera- mejoraron la calidad de vida en el Penal.

Nos trazamos como primera tarea, realizar un acercamiento más sistemático a la institución penal y pudimos así especificar cierto diagnóstico en relación al impacto que las actividades expresivas venían produciendo en la población carcelaria. En este sentido, se pudo comprobar que los internos que decidieron integrar algunos de estos espacios mejoraron su manera de expresarse y el estado anímico, a partir de su participación en las actividades culturales.

Según docentes y autoridades del Penal, fue notable cómo comenzaron a “formar parte de”, modificando poco a poco las relaciones que en el ámbito carcelario se caracterizan por una violencia simbólica permanente. Esto se tradujo en una mejor convivencia entre los internos.

Esto alentó a las autoridades de la Unidad Penal Nº 1 “Juan José O’Connor” “a pensar que a partir de estos espacios de expresión, los internos se convierten en transmisores y generadores de aprendizajes de creación. Así surgieron los primeros lineamientos para presentar la propuesta en la Convocatoria de Proyectos de Extensión Universitaria 2006.

Este proyecto se inscribe dentro de los trabajos de intervención planteados desde el Área de Comunicación Comunitaria de la Facultad de Ciencias de la Educación, una de cuyas líneas de trabajo en terreno y de reflexión teórica, a partir del inicio de esta experiencia, es “Comunicación en ámbitos de reclusión”.

El Proyecto “Comunicación Comunitaria: palabras libres… en la cárcel” intenta contribuir a cambiar los modos de comunicación -atravesados por la violencia- al interior del penal, proponiendo un espacio educativo, de diálogo y de creación que resignifique el tiempo de encierro. Observamos que la palabra (con la forma que ésta tome) parece ser uno de los derechos que han sido suspendidos para los internos, junto con la privación de la libertad. Con la premisa de que “todos tenemos algo para decir”, creamos un espacio donde “liberar la palabra” y recorrer un camino compartido de comunicación, juegos y creatividad. Asimismo nos propusimos instalar el tema carcelario como un debate posible, mostrando a la comunidad paranaense los aspectos menos difundidos del “estar preso”. En este sentido, luchamos con prejuicios propios y ajenos para mostrar que los internos de la U.P. N°1 no sólo son noticia en la sección policiales de los periódicos.

Como metodología de trabajo creímos pertinente utilizar la modalidad de taller ya que el mismo refiere a un espacio de vivencia, reflexión y conceptualización, como síntesis del pensar, el sentir y el hacer. Como el lugar para la participación y aprendizaje. Se abre camino al autoaprendizaje, a la autonomía moral y a la recuperación y el desarrollo del potencial creativo.

Pensar en términos de taller, nos permite hablar de vínculo y comunicación. El taller puede combinar perfectamente el trabajo individual y personalizado y la tarea socializada, grupal o colectiva si es pensado desde el lugar del vínculo. La participación, la comunicación y, por ende el lugar de producción social de objetos, hechos y conocimientos se inscriben entre los métodos activos, con trabajo individualizado, en parejas o pequeños grupos y trabajo colectivo. Cada sujeto partícipe de un taller es protagonista y modificante del otro, si pensamos la tarea grupal como posibilitadora de la comunicación.

Como síntesis podemos sostener que este espacio “de libertad” posibilita una nueva construcción de subjetividad de los internos, los que se ven valorados en sus capacidades creativas y expresivas. La Hora Libre es un encuentro entre pares (no iguales) que ejercen su derecho a decir, a aprender y a proyectar un futuro, jugando solidariamente a la comunicación y persiguiendo un objetivo común.

 

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4 Respuestas a “Comunicación en cárceles – Antecedentes e inicios

  1. excelente trabjo los felicito es una experiencai unica, yo estoy iniciando un alabor similar en una penitenciaria en colombia , ya inicamos con los talleres.

  2. Trabajos como estos son los que realmente dan soluciones de fondo a la problematica carcelaria, en Bolivia empesaremos con practicas similares.

  3. Seria importante que esto reciba un estimulo educativo que les permita a los detenidos adelantar en fases y acceder a la libertad ante de los plazos. Esto estimularia mucho mas su participacion

    • Área de Comunicación Comunitaria

      Gracias por comunicarte con nosotrxs, Alicia! Perdón que recién vemos tu comentario (no utilizamos este espacio para interactuar). Te invitamos a que te nos unas en facebook!

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