Comunicación en cárceles – Fundamentos

Desde las instancias diagnósticas y a partir de la trayectoria de este Proyecto, reconocemos que la libertad de expresión es uno más de los derechos que les son negados a los sujetos privados de libertad por esta condición, sumándose a otras tantas privaciones que ya vienen padeciendo –en su mayoría- aún desde antes de ingresar a la cárcel.

Es por esto que, con la premisa de que “todos tenemos algo para decir y hacer”, y que todos tenemos derecho a ejercer este derecho, un grupo de estudiantes, graduados y docentes de la Facultad de Ciencias de la Educación -donde se dictan las carreras de Comunicación y de Educación-, una estudiante de Trabajo Social –también de la UNER- y una de Comunicación Visual –de la UNL- proponemos un proyecto para generar instancias desde donde “liberar la palabra” (en la forma que esta tome, en tanto expresión). Esto es, en primer lugar, habilitar el espacio para el encuentro y el diálogo, que permita recorrer luego progresivamente un camino compartido de comunicación, juegos y creatividad.

Asimismo, deseamos instalar el tema carcelario como un debate público posible y necesario, mostrando a la comunidad en general los aspectos menos difundidos del “estar preso” e incidir en las agendas y construcciones mediáticas sobre esta realidad.

Creemos que la cárcel, como otras tantas instituciones modernas, se encuentra desde hace tiempo en crisis. Nos preocupa reconocer que, tal como sostiene Ignacio Lewkowicz , la cárcel ha devenido en depósito de pobres, un lugar donde van a parar mayoritariamente los expulsados del perverso sistema socioeconómico capitalista neoliberal. Y es por esto que reconocemos también la necesidad de aportar a la transformación de los dispositivos que se despliegan desde este espacio de reclusión en pos de “normalizar” y “controlar” para “readaptar” y “resocializar” y que no hacen otra cosa que perpetuar la exclusión y obturar las posibilidades de subjetivación y de significación social.

Por otra parte, se genera una relación de límite material y simbólico con el “afuera”, y lo que sucede al interior del penal es cargado de prejuicios, estereotipos, y representaciones negativas por los que están fuera.

Así, el/ la privada de libertad es considerado/a “reo/a” o “malviviente”, visto como un futuro reincidente y anclado para siempre en el hecho que cometió, sea culpable o no.

El dispositivo es un aspecto decisivo en lo que se torna una estrategia de expulsión; y en esto la comunicación tiene un lugar fundamental.

En las formas y modalidades de comunicación al interior de la Unidad Penal se identifican los signos de la violencia institucional, la distribución verticalista del poder, las jerarquías, las prácticas discriminatorias, los dispositivos de censura y de represión de la expresión.

Concretamente en los sujetos privados de la libertad, la imposibilidad o dificultad de decirse, de mostrarse, de compartir, de intercambiar, y la auto-deslegitimación de sus saberes, sus capacidades y posibilidades de acción, evidencian el grave problema de aislamiento que el contexto de encierro conlleva no sólo en términos materiales, sino también simbólicos.

Sin embargo, en el marco de las duras condiciones de vida en este contexto, los sujetos buscan subsistir desarrollando distintas estrategias y participando de las actividades (educativas, laborales, de taller, recreativas) de que la institución dispone o que proponen desde otras instituciones, organizaciones o grupos externos y en las cuales pueden desarrollar de alguna forma su subjetividad.

De la experiencia de estos cinco años de taller en la U.P. 1, registramos que la mayoría de los privados de libertad manifiestan la necesidad de contar con espacios donde relacionarse con personas de  “afuera” y saber lo que pasa en “la calle”, a la vez que un reiterado temor a la discriminación y al desprecio. Reconocen a sus familias, amigos y seres queridos –en primer lugar y casi exclusivamente- y a algunos profesionales, como los posibles interlocutores válidos -en términos de confianza- para canalizar y compartir sus inquietudes, sus emociones, sus deseos acallados; para comunicarse.

En este sentido, desde el equipo de extensión nos proponemos replantear aquí las estrategias desarrolladas y presentar algunas nuevas que incorporan algunos emergentes de este recorrido, que tienen que ver con el significativo lugar que ocupan en la vida de los sujetos que viven recluidos en la cárcel las y los niños/as, hijos/as o integrantes del núcleo familiar o de amistad, quienes son la fuente de esperanza y motivación para la superación de la mayoría de ellos.

Así, nuestro proyecto de extensión universitaria se funda en la intención de comunicar y dar sentido –nuevos sentidos- a la vida y a las relaciones humanas en el contexto antes descripto, resignificando el potencial del juego y la creatividad.

Por otra parte, como grupo universitario consideramos que es necesario pensar-practicar “extensión” evitando reducir a los sujetos a meros depositarios de los supuestos saberes “rigurosos” y/o “científicos” de la Academia.

Entendemos que las relaciones entre Universidad y la Sociedad son complejas y que los saberes se construyen en común entre todos los actores involucrados en esta complejidad que es concreta, histórica y teórica; y desde la cual intentamos movernos y proponer hacer-pensar-decir-sentir como proceso espiralado que se realimenta constantemente. De esta manera buscamos contribuir también a la otorgación de nuevos sentidos de la Universidad, para que podamos pensarla desde otros lugares, como desde un salón de usos múltiples de una Unidad Penal.

Es por eso que desde la perspectiva de la Educación Popular y de la Comunicación Comunitaria, apostamos al diálogo, al respeto mutuo, a la no-violencia, al ejercicio de los Derechos Humanos y a la revalorización de las posibilidades de producción creativa colectiva en función de necesidades y objetivos comunes consensuados, de manera de intentar ensayar alternativas frente a la violencia, el individualismo, la despersonalización y la pérdida de identidad, entre otros aspectos de la vida cotidiana en el contexto de encierro.

Si bien reconocemos las limitaciones para referirnos a nuestra propuesta en términos de “solución”, estamos convencidos –y respaldados por el proceso hasta aquí desarrollado- que la misma significará un aporte al pensar-hacer-decir de todos los sujetos involucrados y de las instituciones.

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2 Respuestas a “Comunicación en cárceles – Fundamentos

  1. LA COMINUCACION COMO HERRAMIENTA VALIDA EN LA VIDA DEL HOMBRE ES IMPRESCINDIBLE , PARA ENCARAR TODA OBRA .

  2. ES NECESARIO MEDIANTE LA COMUNICACION PROMOVER CAMBIOS EN CONDUCTAS Y HÁBITOS , CREANDO CONCIENCIAS QUE MOLDEEN AL INDIVIDUO A FIN DE SU TOTAL RESOCILIZACION ..

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